Diferencia entre comer sano y dieta

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La alimentación es un aspecto fundamental en la salud y el bienestar de las personas. Se define como el proceso mediante el cual los seres humanos obtienen los nutrientes necesarios para el mantenimiento de sus funciones vitales, el crecimiento y el desarrollo (Organización Mundial de la Salud OMS, 2018). Sin embargo, existen conceptos que pueden generar confusión, como «comer sano» y «hacer dieta», los cuales, si bien están relacionados, no son sinónimos. Este artículo busca establecer la diferencia entre ambos términos y proporcionar recomendaciones basadas en la evidencia sobre una alimentación adecuada.

La alimentación es un proceso complejo que involucra aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales. De acuerdo con la OMS (2018), una alimentación saludable debe incluir una variedad de alimentos en proporciones adecuadas para garantizar el aporte de macronutrientes y micronutrientes esenciales. Además, la manera en que las personas se alimentan está influenciada por factores económicos, educativos y ambientales, lo que puede afectar la calidad de su dieta.

El concepto de «comer sano» se refiere a mantener un patrón alimenticio equilibrado y sostenible a lo largo del tiempo. Esto implica el consumo adecuado de frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas, fuentes de proteína magra y grasas saludables, reduciendo el consumo de azúcares refinados, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados (Secretaría de Bienestar, 2016). Comer sano no se centra en la restricción calórica, sino en la calidad y variedad de los alimentos para garantizar el bienestar a largo plazo.

Por otro lado, la «dieta» es un término que hace referencia a la cantidad y el tipo de alimentos que consume una persona diariamente. La dieta es el conjunto de alimentos y bebidas que una persona consume de forma habitual. No se refiere necesariamente a un régimen de restricción calórica o a un plan para perder peso, sino más bien a todos los alimentos que se consumen en un día. Si bien todas las personas siguen una dieta, este concepto suele estar asociado con regímenes alimenticios específicos que buscan un objetivo determinado, como la pérdida de peso, el control de enfermedades o el aumento de masa muscular. Algunas dietas pueden ser restrictivas o temporales, lo que en ocasiones puede generar efectos adversos si no se implementan correctamente.

La mejor estrategia para mantener una buena salud es adoptar un estilo de alimentación saludable y sostenible en lugar de seguir dietas restrictivas. La Secretaría de Bienestar (2016) recomienda lo siguiente:

  1. Consumir una variedad de alimentos e incorporar de todos los grupos en cada comida para asegurar un adecuado aporte de nutrientes.
  2. Priorizar alimentos naturales y reducir el consumo de productos ultraprocesados 
  3. Fomentar hábitos saludables, comer con moderación, y en porciones adecuadas

La diferencia fundamental entre «comer sano» y «hacer dieta» radica en la sostenibilidad y el propósito de la alimentación. Mientras que comer sano implica una elección consciente y equilibrada de alimentos en la vida diaria, hacer dieta suele estar asociado con un objetivo específico y, en ocasiones, con restricciones temporales. Para promover la salud y prevenir enfermedades, es fundamental adoptar un estilo de alimentación saludable basado en la diversidad, la calidad de los alimentos y el equilibrio nutricional.

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